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Robando ideas

Leyendo el blog de Cerriwden llegué al blog de José Saramago. En el, me encontré que con esta reflexión, que me pareció digna de reproducirse:  

Mentira, verdad

En vísperas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, no parece que esta breve observación venga a contrapelo. Hace tiempo, un político portugués, entonces con responsabilidades de gobierno, declaró para quien quisiera oírlo que la política es, en primer lugar, el arte de no decir la verdad. Lo malo fue que después de haberlo dicho no apareció, que yo sepa, ni un solo político, desde la izquierda hasta la derecha, que lo corrigiese, que dijera no señor, la verdad tendrá que ser el objetivo único y último de la política. Por la simple razón que solo de esta manera podrán salvarse ambas: la verdad con la política, la política con la verdad.



Interesante, no? Me hace acordar a algo....

11 comentarios:

  • Raquel Reznik dijo...

    Saludos Dueña.
    Siempre interesantes tus posts.
    Beso!

    Sine Metu dijo...

    el que calla otorga

    La candorosa dijo...

    Además queda probado que los políticos mentirosos ¡¡¡habitan en todo el planeta!!! (no solo por estos pagos!!!).

    Saludos!!

    capitanfla dijo...

    Grandes verdades.

    cerriwden dijo...

    Gracias por nombrarme, dueña.
    Resulta que Saramago, que se supone de izquierda dice cosas como:
    "La izquierda no tiene puta idea del mundo en que vive."
    Faah!
    Está en juego la verdad, y no el lugar en la Asamblea.
    Muchos besos.

    Victor dijo...

    "la verdad con la política, la política con la verdad".

    Ese punto me obsesiona: La no correlación entre el relato y los hechos reales. Particularmente en nuestro país.

    Siempre digo como ejercicio y en joda: "¿Para que decir la verdad si se puede decir algo mejor?"

    La Argentina padece de esquizofrenia social.

    Saludos Dueñita.

    Victor dijo...

    hey! justo me entro to comment. Corazón grande.

    Tomatis dijo...

    Imposible la propuesta de Saramago (la union de la verdad y politica) para nuestra Argentina peronista, que ha hecho del pragmatismo la columna principal de las políticas públicas. No me acusen de gorila, simplemente soy descriptivo, el mismo General se reconocìa como un gran pragmático: era justamente, su gran virtud.

    Roky Rokoon dijo...

    la politica apesta

    La Dueña dijo...

    raquel: gracias, cariños!

    sine metu: así suelen decir y aquí se cumple a rajatabla.

    la candorosa: eso es cierto en todas partes se cuecen habas (como suelo decir) el tema es que algunos lugares la impunidad es vergonzosa.

    capintafla: tiene toda la razón.

    cerriwden: como que gracias por nombrarte? es un placer.

    Lo de Saramago es genial, leer a un tipo tan lúcido como para reconocer que la izquierda ya no puede ser igual que hace 50 años siendo él un hombre de izquierda.
    Besos!

    victor: saludos =)!!!

    tomatis: no se haga problema, únase al club!!! jajaja
    Nos olvidemos del que tenemos por estos lados, no será peronista, pero que aprende rápido...aprende!

    roky: la política no tiene la culpa, son los hombres la que la arruinan.
    Besos

    Claude dijo...

    Yo con que un gobierno sirva para algo ya me conformo. No sé, me acuerdo de los “radicales del pueblo”, que pasaron a la historia como amantes de la verdad pero hicieron cosas bastante jodidas: apoyaron la proscripción del peronismo y la reforma constitucional de la Revolución Libertadora (en la cual no estaba representada la mayoría de la sociedad argentina porque el peronismo estaba proscripto) y el derrocamiento de Frondizi, e Illia, que pasó a la historia como un santo, anuló los contratos petroleros y nos hundió de nuevo en la insuficiencia energética, etc., (ni hablar de Alfonsín, un sátrapa que las va de padre de la democracia y terminó haciendo fraude para instalar a Moreau como candidato presidencial). Y esto lo digo yo, que soy el ser más gorila de este país. Lo que quiero decir es que “la verdad” es en sí una mentira cuando se trata de la política. Antes que una política más honesta, prefiero mil veces una sociedad menos ilusa que en vez de aspirar a la sinceridad de sus dirigentes aspire a su encarcelamiento, a ver si, al menos por temor, los dirigentes causan un poco menos de daño.

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