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Las incoherencias me indignan.



Si, soy algo intolerante, pero mucho más intolerante cuando los que son "padres" actúan de manera incoherente atentado en contra de sus hijos. Y fue por un accionar de una madre la que me llevó a escribir este post.

Salía de trabajar, manejando por el carril rápido en una avenida, cuando veo a una mujer colocado su cinturón de seguridad, hablando por teléfono celular mientras un chico de aproximadamente cinco años -supo que habrá sido su hijo- iba parado atrás entre los dos asientos.

Esas cosas me sacan. Todos sabemos lo peligro de la situación, pero la incoherencia es que ella "supuestamente" iba protegida con el cinturón y chico jugando, parado atrás.

Son cosas que pasan, en Santiago del Estero:  motocicletas cargadas con cuatro o cinco personas, sendas peatonales que están literalmente pintadas, semáforos que son considerados arreglos navideños luminosos como los que puso la municipalidad porque el 80% no los respeta.

Mi pregunta es ¿qué valor tiene la vida para estas personas?

3 comentarios:

  • zambomba-ganesha dijo...

    no solo pasa en Santiago, lamentablemente es en todo el pais, para mi creo que es porque la gente cree que no le va a pasar nunca nada, hasta que te toca.
    creo que si se lo analizara desde la psicologia (no soy psicologo) no sera que le importa un carajo la vida propia, y en el caso que mencionas sera que el hijo le importa un pomo.
    la verdad que hay gente que no merece tener hijos, ya que no los cuida, no les da bola, en sintesis tiene hijos por que es socialmente correcto y algunos porque son tipo hijo-alcancia $$$ubsidios

    salu2 descerebra2

    Jorge S. King dijo...

    Es un problema de educación, ésta sociedad es escasamente educada y altamente irrespetuosa de toda norma.

    No piensan en el valor de la vida hasta que son víctimas de un suceso o pierden a alguien, Allí recién entran a considerar el tema por un tiempo.

    Cuando van al volante, me parece que no me equivoco diciendo que casi absolutamente nadie piensa en el otro, no hay ningún tipo de consideraciones, y cuando pasa algo, el otro es el culpable. Aunque él o ella venía hablando o chateando con el móvil y le quiso ganar al amarillo, el otro es el culpable.

    Para peor, los que tienen que controlar, salen de ésta misma pobre sociedad. Un circulo vicioso, lamentablemente.

    Victor dijo...

    Es todo igual, la africanización de la Argentina. Lamentable.

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